lunes, 5 de enero de 2015



... Piedras ocultas bajo el agua
son testigos de sus brazos.
Fondos de algas de espeso clamor
ansían sus pies.
Corrientes frías y lánguidas
desean sus manos.
Ramas desprendidas de los árboles
buscan palpar sus cuerpos.
Pequeños peces expectantes ante el sentir,
dispuestos a caminar para poder observar,
se asoman fuera del agua y
del abrazo eterno disfrutan.
Los anfibios, infatigables en su andar, se acercan
con la promesa del croar
ante un amor inmortal...



viernes, 30 de noviembre de 2012




La consigna era soportar la mayor luz entre delirios del pasado
Desconcertar el célebre espacio de la eternidad
Vagar con sueños hechos de barro y mármol
Modificar a la humanidad con humo y deseo
Con néctar y rocío

El circo oscuro y con payasos
Cantando en silencio
Para alcanzar los amores
Surcos, desiertos y cultivos
Emborrachan los jardines
Con los colores del arcoíris
Con la espesura del canario
Con el cálculo dichoso de su canto.


sábado, 24 de noviembre de 2012




Solo un beso 
bastó...
para apoderarse
... de su esencia
...quizás...


jueves, 19 de abril de 2012



Son dos
Sólo dos
A veces
Tres
Otras
Cuatro
Incluso más.

A veces
Caminan
Otras
Corren,
Después
Sueñan,
Anidan,
Despiertan…

Son dos
Sólo dos
A veces
Más
Observan,
Caminan,
Recorren,
Sonríen…

Son dos
Sólo dos
A veces
Más
Pero
Nunca
Una…

domingo, 7 de agosto de 2011

... los ojos del payaso continúan sentados,
observando el ojo del milagro
riendo al pecho y a la espada.
La velocidad de la palma recupera la infamia,
orquesta la mentira célebre...
el amor amorfo
con siembra de incienso
con deseos de barro
con palabras mutiladas...
...

jueves, 28 de julio de 2011


El payaso con arrogancia marginal,
con dignidad de pueblo
ingenuo y displicente
con fuga de vuestros vientos,
con montes y universos,
sueña como un vidente
sunco y testarudo
como una criatura fugaz.
Ciegamente,
se va alejando del deseo
más el cálculo dichoso,
se asombra de su canto
la venganza por mayoría brota
disfrazada despierta
travestida contagia la razón
orquestando un puñal y un sol
construyendo vidas de trapo
tiranizando al hombre y al niño.
La infamia se mofa
ajena de delirios.
A su izquierda un centinela
ahorca la oscuridad
mordía el suelo por alcanzar el provecho del lamento.
Viejas fantasías
dormían a rienda suelta.
El payaso recordó infamias
con perfumes,
los rosales con cuerpos de mariposas.
Creyendo que el espejo hundiría el reflejo
que la mueca estaría aturdida
que el reposo sería sagrado.
Añoranzas borrascosas
de prosas con carcajadas
calumnian a la flor pretérita divina,
mirándose sólo el vientre
estruja su verdad de barro
como piedra sin habla
como velorio sin velar
Así la palabra,
sin alimento, palma en mano,
espera su credo.

viernes, 6 de agosto de 2010


Comienza entonces meticulosamente abriendo una por una las cajas que agolpan su pequeña habitación. Coge un cuchillo y con paciencia infranqueable perfora el sellado de una de estas débiles arcas, acompaña el desfallecimiento de la cinta una serie de muecas que oscilan en su rostro iluminado por la frágil lumbre de los corroídos candelabros.
Le rodean recuerdos robados, le adornan figuras talladas, le cubre su rostro una sonrisa culpable, que luego se ennegrece y aborda la postura lastimera y hambrienta frente a las demás estatuas de cartón.
De pronto…
Sus párpados se contraen, una inmensurable pasión acarrea sus manos, una extraordinaria seducción genera suspiros.
Se abre ante él una inmensa caja. Piensa que en ella podría vivir un celeste elefante, o quizás un hambriento león o el elefante arrancando del león, o… quizás…
¡Frágil! ¡Abrir con cuidado!
Busca entonces algo más que un cuchillo.
Su asombro le embriaga, nada podría interferir su semblante. El ocaso prometeico desenfunda su ceño agitado, sus rimbombantes latidos, sus estúpidos dedos…
Su imaginación recorre senderos de tesoros, de obras herenciadas, de exóticos animales, de figuras antropomórficas…
Sus manos trepan por la caja, rompen a destajo, acribillan su perfecta geometría.
Arroja con violencia su maletín repleto de correspondencia sin destinatario, de agujas sin hilar, de cojines sin descansar, de caballos alados, de princesas sin torreón, de frutos sin color…
Un breve destello cruzó por sus ojos.
En una completa oscuridad y con eterna parsimonia continúa contemplando las intactas cajas…